Eternidad

Caminé por el centro y me senté en la escalinata de la Plaza de España, donde se grabó una de las famosas escenas de la película “Vacaciones en Roma”. Observé el jolgorio a mi alrededor, intercambié impresiones con gente desconocida, saboreé un helado delicioso (valga la redundancia en Italia) y me sumergí en una especie de trance: celebrando la vida y el privilegio de estar en Roma. Me despisté tanto que perdí el último metro y, durante unos minutos, perjuré en arameo porque a la mañana siguiente mi avión salía tempranísimo. De pronto, de aquel absurdo descuido saqué petróleo. Una pequeña locura. Ni bus. Ni taxi. No. A altas horas decidí regresar al hotel, situado a unos cuatro o cinco kilómetros de allí, trotando por Roma, revisitando lugares memorables, fundiéndome en una suerte de sueño de una noche de verano. Y corrí bastante más de la cuenta, dando rodeos adrede, feliz, contemplando de madrugada la Fontana de Trevi, el Coliseo, el Panteón y todas aquellas calles empedradas sobre las que el eco de mis pasos sonaba a eternidad. Eternidad en la ciudad eterna.
(Uno de mis artículos en http://www.noticiasmadridnorte.com/opinion/firma-de-jgpalomo/. Gracias por el seguimiento, amigos. Un fuerte abrazo.
2 Comments:
¡¡¡ME ENCANTAAAAA!!! J.
Salud y rockkkk, claro. Muy chula la historia, J. Saludos a tods.
Miguel.
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