15 junio, 2013

Casi nadie sabe nada

“Lehman Brothers se desplomó delante de las narices del mundo atónito el mismo día que Marco fue
despedido. Coincidencia cósmica: en el dietario de infortunios universales su insignificante tragedia empequeñeció frente a aquel monzón bursátil que, como dicen los locutores con precisas metáforas, quebraría los cimientos del blablablá internacional”. Absorbo las lúcidas páginas de Pablo Gutiérrez y su “Democracia” al tiempo que termino la primera temporada de “The Walking Dead” y a la espera de nuevas emociones entre mis series de cabecera. De fondo, la música de Leonard Cohen brilla vívida con su desolación existencial. ¡Pardiez! De una u otra manera me veo zambullido en el apocalipsis y, entonces, decido comprobar que ahí fuera brotan alternativas más halagüeñas, empezando por el refugio excepcional que concede un buen rato con la familia o los amigos.
Por cierto, ¿os habéis percatado de que últimamente no hay barra de bar ni encuentro casual donde no salgan a relucir los designios de la maldita crisis?
Casi nadie sabe nada, afirmo. Pero confiemos en algunas personas. Y en la risa, siempre terapéutica. Por eso, relativicemos la vida y busquemos el humor ante cada circunstancia. En el Teatro Cáser Calderón se reúnen Buenafuente y Gomaespuma, genios y figuras que improvisan sobre lo divino y lo humano con su chispa característica. El espectáculo se titula “Nadie sabe nada” y cada noche es diferente. Para un servidor, una fiesta de la inteligencia inmersa en una cartelera –en general- muy apetitosa. Allá vamos. Y si prefieres zapatear o dar palmas frente a las malas vibraciones, no te pierdas el nuevo “Festival Flamenco Corral de la Morería”, donde se cita una treintena de artistas para reivindicar la magia de este patrimonio de la humanidad dentro del siempre ineludible “Suma Flamenca”. Y así, entre las grandezas cotidianas, el ocio sublime, los diferentes proyectos o el adiós de Mou, no me digáis que nos faltan motivos para la alegría.

Y ahora que sigue la feria en el Retiro, más líneas del libro aludido: “Marta trajo un ramo de margaritas silvestres que había recogido durante el atasco matutino. La caravana se detiene, ella echa el freno de mano, salta del coche con el chaleco de emergencia, arranca un puñado de florecillas y las ata con hilo dental. Huelen a campo, a gasolina y a neumático”. Feliz semana.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

http://abralagrava.wordpress.com/

16 junio, 2013  
Anonymous Anónimo said...

Felicidads x tus artículos, Palomo!!

21 junio, 2013  

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